Cómo solucionar las marcas de lijado en pintura de coche

Las marcas de lija o marcas de lijado en pintura es un defecto de repintado que se produce sobre todo durante los procesos de lijado y preparación de las capas de fondo.

La forma y tamaño de las marcas de lija podrán variar en función de diversos factores como el grano de lija utilizado, el tipo de lijado realizado (manual o a máquina) o el tipo de superficie a reparar, entre otros.

Veamos ahora en qué consisten las marcas de lijado, las causas que favorecen su aparición, y cómo debemos proceder para corregir este defecto de pintado.

¿Qué son las marcas de lijado en pintura?

Las marcas de lijado son un conjunto de surcos o rayas que no han sido cubiertos o rellenados por la capa de pintura. Es un defecto de pintado que suele aparecer debajo de la capa de acabado.

Superficie con marcas de lijado

Las marcas de lija se producen principalmente por un lijado demasiado basto en las zonas de preparación o por una falta de poder de relleno y nivelación de la pintura. Se pueden presentar de forma aislada, o de una forma más concentrada sobre la superficie.

Causas por las que se aparecen las marcas de lijado durante el repintado

Los motivos por los que aparece este defecto de pintado, como en otros muchos casos, tienen que ver con diferentes factores. Conocerlos en detalle nos permitirá adelantarnos a un posible error.

1. Incorrecta elección del tamaño de grano abrasivo y órbita

La principal causa de la aparición de marcas de lija tiene que ver con una incorrecta elección del grano utilizado para el lijado de la masilla o del aparejo. Si elegimos un grano más grueso de lo recomendable, produciremos una marca demasiado profunda para ser nivelada por la película de pintura.

Recomendamos seguir las indicaciones de la ficha técnica de cada producto, donde se especifica el tamaño de grano a utilizar.

Además, debemos elegir un tamaño de órbita acorde al tipo de capa de pintura que vamos a lijar. Por ejemplo, para las capas de acabado, utilizaremos órbitas más pequeñas. Para el lijado del aparejo, el movimiento excéntrico no debe ser de más de 5 mm.

Puede ser aconsejable la utilización de una guía de lijado para un mejor control de la superficie lijada.

2. Inadecuada preparación de las capas de fondo

Así mismo, es importante seguir una técnica de lijado adecuada, utilizando los diferentes granos de lija de forma escalonada.

Es aconsejable afinar las superficies lijadas para facilitar la cubrición y nivelación de la pintura. Este paso repercutirá también en un mejor anclaje y comportamiento de la pintura de acabado final.

3. No respetar los tiempos de secado

Será fundamental respetar los tiempos de secado estipulados en la ficha técnica para las capas de fondo.

Las marcas de lija se hacen más notorias por el hinchamiento de los productos de fondo durante la aplicación, y su posterior encogimiento durante el proceso de secado.

4. Falta de espesor en la película

Así mismo, un espesor de capa de acabado  insuficiente, nos impedirá cubrir y nivelar las marcas y surcos producidos durante el lijado, facilitando la aparición de este defecto. Aconsejamos utilizar los espesores de capa recomendados por el fabricante.

¿Cómo solucionar las marcas de lijado?

Una vez se haya secado la pieza, inspeccionamos y valoramos el tamaño y alcance de los surcos de lija.

  1. Lijado con lija P1500

    Si las marcas de lija son pequeñas y poco profundas, y el acabado es monocapa, procedemos a lijar la superficie de la pieza con una lija P1500, incrementando el grano según necesidades.

  2. Pulido de la superficie con pulimento de corte rápido

    Posteriormente, aplicaremos un pulimento de corte rápido con la máquina pulidora, ejerciendo una presión y movimiento homogéneo

  3. Limpieza con bayeta de microfibras

    Finalmente, limpiaremos la zona con una bayeta para valorar el resultado obtenido.

Esta solución no sería válida en acabados bicapa, ya que las marcas estarían en la base y no sólo en el barniz, no pudiendo eliminarlas al pulir el barniz.

En función de la gravedad del daño, una solución puede ser aplicar una nueva capa de acabado que disimule las marcas de lijado producidas.

Si la superficie presenta un cierto relieve o rugosidad, no nos quedará más remedio que reparar la zona afectada desde cero, preparando de nuevo el fondo y aplicando la pintura de acabado.