Reparar y Pintar las llantas de un vehículo es un proceso de trabajo común en el taller de chapa y pintura, al tratarse de uno de lo elementos más visibles y expuestos de la carrocería. Contaminantes, gravilla o un mayor tamaño de llanta y reducción del perfil del neumático por parte de los fabricantes aumentan las posibilidades de que se originen daños y desperfectos en este tipo de piezas.

El incremento de la reparación de llantas en el taller se debe en parte a la tendencia creciente por parte del cliente de querer aportar una estética más atractiva y exclusiva a su vehículo. Sin embargo, no debemos olvidar que el pintado de llantas de un coche permite aportar a la superficie una protección adicional contra el óxido u otros tipos de contaminantes.

Al igual que ocurre con otros tipos de reparaciones, como el pintado de paragolpes u otros tipos de plásticos para carrocería, será imprescindible que el pintor profesional conozca en profundidad todos los pasos a realizar para obtener una reparación y pintado de llantas de calidad.

Particularidades del pintado de llantas

A la hora de comenzar un proceso de reparación y pintado de llantas, debemos tener en cuenta algunas particularidades de este tipo de piezas que influirán en el proceso de trabajo que llevaremos a cabo.

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Por un lado, debemos prestar especial atención al proceso de preparación previa de llanta, realizando una limpieza en profundidad de la misma y asegurándonos de eliminar cualquier resto de polvo, grasa o suciedad. Para ello nos ayudaremos de productos especialmente diseñados para la limpieza de llantas, más eficientes en este tipo de soportes.

Por otro lado, con el fin de obtener un buen anclaje de la pintura y un buen resultado final, es importante que el lijado se lleve a cabo de forma manual prácticamente en su totalidad.

La gran cantidad de ángulos, huecos y geometrías que presentan este tipo de piezas hace necesario el uso de tacos de lija o esponjas abrasivas que nos permitan lijar zonas inaccesibles para una máquina de lijado roto-orbital.

Entre los daños más comunes que deberemos reparar, se encuentran:

  • Pequeñas pérdidas del material, principalmente en el perfil de la llanta.
  • Roces, marcas y arañazos de diferente profundidad.
  • Decoloración y pérdida de brillo de la superficie, debido a condiciones atmosféricas y ambientales.

Cómo pintar las llantas: ¿Spray o Pistola Aerográfica?

A la hora de pintar las llantas, en función de las necesidades y tipo de reparación, podremos elegir entre realizar un pintado de llantas con spray, o bien, utilizar una pistola de aplicación.

Esta elección la realizaremos en base a factores como el tipo, localización y gravedad de los daños, tiempo de trabajo, etc.

Pintar las llantas con spray

En reparaciones parciales y con pequeños desperfectos puede ser interesante utilizar un spray para el pintado de llantas, que nos ofrezca al mismo tiempo un buen nivel de acabado final.

Con el uso del spray obtendremos una reducción del tiempo de trabajo, ya que no será necesario preparar la mezcla de color ni limpiar las herramientas de aplicación. Por contra, estaremos más limitados en la elección de colores a emplear.

Pintar llantas de coche con spray

En SINNEK contamos con el spray SP/9240 ALUMINIO LLANTAS, un spray especialmente diseñado para el pintado de llantas en color aluminio, el tipo de tono más habitual utilizado en este tipo de piezas. Este producto ofrece al profesional una aplicación sencilla, alto poder de cubrición y un rápido secado.

Pintar las llantas con pistola aerográfica

Optaremos por un pintado de llantas con pistola aerográfica cuando los daños sean de mayor tamaño y queramos aportar a la pieza un acabado y una resistencia superior al obtenido con el spray para llantas.

Otra de las grandes ventajas de utilizar la pistola, es que tendremos libertad total a la hora de formular el color que mejor se adapte al tono de la llanta a reparar, o bien, utilizar cualquier otro color que esté integrado dentro del sistema de pintura.

Influencia del material de fabricación en el pintado de llantas

En la actualidad, el profesional de carrocería puede encontrarse ante dos tipos de llantas que condicionarán el proceso de trabajo a emplear: llantas de acero y llantas de aluminio.

Llantas de aluminio versus llantas de acero

Las llantas de acero siguen teniendo hoy en día una gran presencia en el parque automovilístico. Su composición en acero aporta robustez y resistencia a la pieza, pudiendo estar en ocasiones revestidas por tapacubos de plástico

Pintar llantas de acero conlleva un tratamiento y proceso de reparación bastante similar al de otras piezas de chapa del vehículo. Por esta razón, en este tutorial nos centraremos en el pintado de llantas fabricadas en aluminio, un tipo de reparación más específica.

Las llantas de aluminio tienen un uso cada vez más extendido entre usuarios y fabricantes. Sin embargo, su coste también es mayor que el de las llantas de acero, por lo que la reparación suele ser el método elegido por encima de la sustitución de la pieza.

La llantas de aluminio, al no ser tan resistentes como las fabricadas en acero, pueden sufrir una mayor degradación con el paso del tiempo, dando lugar a pérdidas de brillo o color, arañazos, etc.

Pasos a seguir para pintar llantas de aluminio de forma eficiente

A la hora de obtener una alta productividad en el pintado de llantas de aluminio en el taller, será aconsejable seguir una serie de pasos que nos aseguren una eficiente metodología de trabajo y un excelente acabado final de la pieza.

  1. Destalonar la rueda

    Retirar la rueda de la llanta nos va a permitir trabajar de una manera más cómoda y eficiente. Una vez destalonada, la colocamos sobre una superficie a media altura, para evitar adoptar una postura de trabajo forzada.

  2. Limpiar en profundidad toda la superficie

    Como hemos apuntado anteriormente, es fundamental realizar una limpieza profunda de toda la llanta, utilizando para ello productos específicos. De este modo eliminaremos todos los restos de grasa, suciedad u otros contaminantes, lo que favorecerá la adherencia y el buen anclaje de la pintura. Posteriormente secamos la pieza con una bayeta limpia.

  3. Valorar los daños

    Con la llanta limpia y preparada, inspeccionamos con detalle todos los desperfectos. Si encontramos defectos que afectan a la estructura de la llanta, como pueden ser fisuras o deformaciones, tendremos que valorar si contamos en el taller con las herramientas adecuadas para su reparación.

  4. Enmascarar y lijar

    Enmascaramos la rueda y las áreas de la llanta que no vamos pintar, y que debemos proteger del proceso de lijado o posibles pulverizaciones.
    A continuación lijaremos la pieza, utilizando un grano de lija P150 o P180 para las zonas más lisas en las que podamos utilizar una máquina roto orbital. Para las superficies de difícil acceso realizaremos un lijado manual con taco. Con ello lo que buscamos es disimular al máximo los rayones, arañazos e irregularidades de la llanta. Por último, limpiamos el polvo generado por el lijado. 

  5. Aplicar masilla de aluminio

    En la zonas donde hayamos localizado arañazos profundos o pérdidas de material, aplicaremos una masilla de carrocero con cargas de aluminio que ofrezca una excelente dureza y resistencia y un alto poder de relleno. En este caso emplearemos la masilla de aluminio PP/9507.

    A continuación, lijamos la masilla aplicada con un grano P150 – P320 en función del tipo de reparación a realizar, con el fin de nivelar y afinar correctamente la superficie. Limpiamos en profundidad la suciedad generada.

  6. Aplicar aparejo

    Elegimos un color de aparejo en escala de grises que optimice el poder de cubrición de la pintura y la igualación del color de acabado elegido. Para ello consultamos el tono indicado en el software de gestión de color.
    Aplicamos el aparejo en base a las especificaciones de su ficha técnica.

    Una vez se ha secado la capa de aparejo, la lijamos, empleando una máquina excéntrico rotativa para las áreas planas y lisas con papel abrasivo P400 o P500 y órbita 3. En las zonas de difícil acceso emplearemos una esponja abrasiva o taco. A continuación, desengrasamos de nuevo la pieza

  7. Aplicar la pintura de acabado

    Si conocemos el código de color de la llanta, procederemos a formular la mezcla en base a las especificaciones del software de color.
    Si no conocemos el código, haremos uso del espectrofotómetro para conocer la fórmula de color o la variante que mejor se ajuste al tono de la llanta.
    Preparamos el color, y lo aplicamos sobre la llanta siguiendo las pautas estipuladas en su ficha técnica. Finalmente, preparamos y aplicamos un barniz que ofrezca excelentes prestaciones en términos de brillo, extensibilidad y resistencia.